Javier de las Muelas, el propietario y barman del famoso Dry Martini, considerado uno de los diez mejores bares del mundo, acaba de editar Cocktails & Drinks Book (Ed. Planeta), un libro en el que da cuenta de su concepto de cóctel, de la función del barman (ahora también llamado bartender, sin género) y de la historia y la función del bar. Con la historia y el anecdotario de algunos cócteles clásicos se cierra la primera parte del libro (inmejorablemente editado, de los que les gustan a las visitas en la mesa de centro del salón por aspecto y atemporalidad).
Leída la segunda parte del libro, toca ponerse tras la barra. Los utensilios, el hielo, las bebidas, algunos truquillos para crear el mejor ambiente e incluso la música que mejora acompasa cada combinado completan la parte más extensa del libro, la que De las Muelas dedica a las recetas de cócteles.
Javier de las Muelas fue elegido en 2007 como el Mejor Barman del Año según la Asociación de Cocineros y Reposteros de Barcelona. Con este libro en las manos no me quedan excusas para no estrenar mi coctelera y esa botella de José Cuervo…
Viena La Crem es una pequeña panadería con un moderno aspecto por fuera, pero con la firme convicción de que el mejor método para elaborar el pan es el artesano. Viena La Crem suma a las formas de antaño la innovación y la creatividad para poder ofrecer hasta 80 variedades de pan (aunque, bien es verdad, que, como no todas están disponibles todos los días, pueden encargarse con antelación).
Con forma de bollo, hogaza, rosca, chapata, focaccia, croissant, grissini… Con fondo de especias indias, pimienta de Sechuan, tomates secos, mostaza de Dijon, tomates raf, peras del Bierzo… todos ellos sin conservantes ni colorantes, a pesar de lo que los panes de Viena La Crem permanecen frescos durante varios días. Desde Viena La Crem nos recuerdan, además, de que el pan es un productos fundamental en la dieta mediterránea, por lo que no hemos de descuidar su consumo. Os recomiendo unas hogazas de Milla de Oro con queso fresco, unas rebanadas de payés con tomate y jamón, de centeno con arenques… ¡ummm!
La familia de Paco Fernández, cabeza visible del proyecto, lleva cinco generaciones dedicada a la panadería, pero es desde solo hace seis años que ha retornado al pan elaborado a mano, como antaño, y a la repostería. Croissants de mantequilla, magdalenas, plum cakes, macarons, brownies, petit fours, swing-anan (hojaldres con mantequilla salada)…
La guinda la pone la posibilidad de elaborar panes a la carta y el proyecto de celebrar talleres de pan, para que el público se meta en harina en el obrador de la tienda.
Viena La Crem tiene también su versión para restauración. Viena La Baguette distribuye sus panes a un buen número de restaurantes de Madrid (nada de restaurantes baratos).
Para los que ya están pensando activamente (por imaginar que no quede) en sus vacaciones de verano, aquí va una información acerca de La Casona de Montealegre (Nicolás Rodríguez, 64. Montealegre de Campos, Valladolid. 983.71.80.92 / 902.88.60.94), una antigua posada del siglo XVIII rehabilitada con completo gusto que hoy es una coqueta casa rural.
A los pies de los Montes Torozos se puede disfrutar del turismo de interior y de la cocina del restaurante Fátima. La chef Fátima Pérez, siempre a caballo entre este su restaurante vallisoletano y Diablo Mundo, en Madrid, realiza una interesantísima propuesta (la casa no la conocemos, pero de la cocina no podemos más que hablar maravillas) en sintonía con el entorno, con sus productos. Así, en la carta se encuentran platos tan autóctonos como la paletilla de lechazo churro a baja temperatura con ensalada o, tanto en otoño como en primavera, setas, muchas setas.
Carlos Arroyo, sumiller de Fátima, ha reunido en la bodega de La Casona más de 400 referencias, entre las que -de nuevo- el producto local, es decir, los Ribera de Duero, marcan la pauta.
El precio medio del restaurante Fátima es de 35 € sin bebida. El alojamiento en habitación doble con desayuno oscila entre los 60 y los 100 €.
Una cocina aún más de temporada que la de mercado, cocina de huerta es la que desde este verano se practica en Espai Fortuny, el restaurante gastronómico del complejo La Boella (Autovía Reus-Tarragona T11, Km. 12. La Canonja, Tarragona).
Manuel Ramírez, jefe de cocina de Espai Fortuny, contará con frutas, verduras y hortalizas recién recolectadas en la propia finca: lechugas, tomates, patatas, espinacas, guisantes, rábanos, melones, sandías, fresas, berenjenas y un sinfín de fresquísimos ingredientes que se cultivan en 500 m2 de huerto. Una vez preparados, se transformarán en platos como el “arbosana”, una selección de verduras hervidas al dente y regadas con aceite Arbosana La Boella, o un postre tan refrescante como melón y sandía acompañados con helado de frutas del bosque.
Para hacer aún más sugerente la propuesta de Espai Fortuny tan solo diremos que se trata de una masía catalana del siglo XII enclavada en un olivar. El jardín, el templete o el porche son algunos de sus rincones más atractivos.
El chefJesús Sánchez, que durante quince años ha venido dirigiendo con maestría la cocina de el Cenador de Amós, ha editado un libro en el que explica su forma de entender y vivir la cocina, esa que le ha granjeado una Estrella Michelin, dos Soles Repsol, un 8,5 en la Guía Gourmetour y un 7,5 en Lo mejor de la gastronomía.
Tras un prólogo de Jesús Ruiz Matilla y una introducción de Manuel Martín Ferrand, ambos periodists y escritores, Sánchez realiza una defensa de la cocina cántabra, marcada por el mar y la montaña, y una alabanza al producto: anchoas, lubina, maganos, maseras, cigalas, bogavante, vaca, ciervo, cordero, quesos de Liébana, Picón y Garnilla, sobaos, quesadas, hojaldres…
El navarro explica su trabajo (lo que no se ciñe solo a la cocina) y realiza un recorrido por su restaurante, una casa palacio del XVIII cuyo antiguo patio de caballos es hoy el comedor central.
El Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los Productos de Pesca y Cultivos Marinos (FROM) ha editado Recetario de Pescado que gusta a tus Hijos, que recopila creaciones de los cocineros Koldo Royo, Ángel León y Nando Jubany revisadas por la Federación Española de Nutrición y que han valorado más de 2000 pequeños críticos gastronómicos.
Este recetario surgió a partir de unas jornadas gastronómicas organizadas por el FROM en las que más de mil escolares procedentes de 20 colegios de la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana y Andalucía sometieron a juicio las recetas de los cocineros. La experiencia se repitió en el Taller de los Sentidos del Club de Gourmets, donde el FROM contó con un stand.
Por si a alguien aún le quedan dudas acerca de la necesidad del consumo de pescado en la infancia, el FROM también ha editado la Guía Nutricional del Pescado, del Marisco y de las Conservas, que desglosa los nutrientes de 35 pescados y mariscos y orienta acerca de cómo llevar una dieta saludable en la infancia.
Las famosas esferificaciones de Ferran Adrià que a tantos cocinillas han traído de cabeza ahora están disponibles preparadas para consumir. La empresa barcelonesa Just Gourmet Food comercializa estas esferas bajo el nombre de Spherical Caviar (unos 6 mm.) y Cocktail Pearls (cerca de 10 mm.) en cuatro sabores: lima & limón, fresa, fruta de la pasión y manzana & jengibre.
Estas esferas, inspiradas en las huevas de pescado y elaboradas con pulpas de fruta sin colorantes artificiales ni conservantes “perjudiciales” (¿?) consiguen un efecto de explosión de sabor en la boca que tan de moda ha puesto la alta cocina.
Las perlitas pueden usarse para un cóctel, un postre, canapés o en cualquier plato al que se le quiera dar un toque especial. Ahí van algunas sugerencias: navajas a la plancha con perlas de lima & limón; canapés de quesos con perlas de fruta de la pasión; magret de pato con salsa de arándanos y caviar esférico de fresa; solomillo de cerdo ibérico con caviar esférico de manzana & jengibre y puré de reinetas; helado de coco con perlas de fruta de la pasión… ¡las posibilidades son muchas!
Tanto el caviar como las esferas se presentan en un bote de cristal que se conserva a temperatura ambiente y que, una vez abierto, debe consumirse en un plazo máximo de diez días.
1500 platos, 100.000 disparos, dos disciplinas, fotografía y gastronomía, fundidas por el fotógrafo Francesc Guillamet en Comer arte, un libro editado por Somoslibros fruto de la colaboración durante 17 años entre el propio artista y Ferran Adrià.
El libro recoge las fotografías más creativas y llamativas producidas desde 1992 y que pretenden una alteración de los sentidos, tal como Adrià reliza con el gusto y el olfato.
Quizá me acerque a Casa del Libro a ver qué pinta tiene.
Comer arte: una visión fotográfica de la cocina de Ferran Adrià
Colección Grandes Obras
28 x 33 cm.
192 páginas
85 imágenes en color
Papel 170 gr.
Tapa dura con estampación y sobre cubierta a color con plastificado mate brillante
¿Os acordáis cuando aprovechaba este blog para cantar una oda al microondas y reivindicar uno para mi oficina? ¡Ah, qué tiempos aquellos! ¡Pues ya tenemos microondas! (y en plural). ¿Qué hacíamos entonces, bajarnos todos los días a comer al Lara, sobrevivir a base de tuppers fríos, desfallecer hasta la hora de llegar a casa o acudir a Burger King?
Yo encontré la solución en los termos para sólidos. Los termos para sólidos están, tal como su nombre indica, pensados no para albergar el tradicional café o el caldito de la abuela, sino alimentos sólidos como el cocidito madrileño, las patatas con costillas, los macarrones de mamá… ¡y todo lo que se te ocurra!
Los termos pueden comprarse en ferreterías, tiendas de menaje y grandes superficies. Están realizados en plástico alimentario o en acero y en tamaños variados. Aunque mi primer termo fue de plástico, luego me decanté por un segundo de acero inoxidable por ser un material más higiénico (los termos no pueden lavarse en lavavajillas a no ser que su interior sea desmontable, y ya sabéis lo difícil que es limpiar la grasa de los plásticos).
Los termos pueden albergar un único alimento o varios, ya que algunos disponen de una pequeña bandejita para separar tu plato de cuchara (en la parte inferior) de tu segundo (en la bandeja superior, tan pequeñita que es mejor trocear el alimento). No es mala idea tener un par de termos; así, además de andar más tranquilos a la hora de limpiarlos, puede reservarse uno para los días de plato único y otro para los de dos platos.
¿Los termos sirven para alimentos fríos y calientes? Sí, la función del termo es conservar la temperatura del alimento, por eso resulta imprescindible que esté a la temperatura adecuada antes de introducirlo en el mismo. La temperatura fría se mantiene durante más tiempo, así que para comer comida caliente hay que realizar un pequeñito esfuerzo. Mientras que si sacamos nuestro gazpacho del frigorífico y lo ponemos en el termo, lo mantendremos frío durante bastantes horas, lo de mantener la sopita caliente resulta algo más trabajoso.
Aunque muchos fabricantes de termos no lo indican y pintan todo tan sencillo como calentar la comida en el microondas por la mañana y ponerla en el termo, hay un par de acciones que optimizan el proceso:
1. calentar agua (e incluso hervirla) al fuego o placa y ponerla en el termo para calentarlo antes de introducir el alimento
2. calentar el alimento (e incluso hervirlo siempre que sea posible y no se acabe cocinando demasiado) al fuego o placa, ya que adquirirá mayor temperatura que en el microondas
Siguiendo estos dos consejos conseguiréis que lleguen las 14.30 h. y que vuestra comida esté aún humeante, apetecible todavía horas después de haber salido de casa.
Lo que ya habréis adivinado es que lo complicado está en mantener en un mismo termo un alimento caliente y otro frío… cosas de la física.
Para mi lo más interesante de Ikea, el Zara del mobiliario y la decoración, no son sus infumables colchones o los complementos, que no, sino su tienda de alimentación, Ikea Food.
En Ikea Food puedes encontrar productos de origen sueco, en algunos casos poco habituales en nuestros supermercados, que a mi me encanta probar. Os cuento algunos de los que ya han pasado por mi despensa.
Buenas las galletas de jengibre y canela (vienen en unas bonitas cajas de metal), deliciosas las de chocolate con naranja. Me gusta mucho la salsa de eneldo, perfecta para suavizar el sabor del salmón a la plancha y los arenques en semi-conserva, ya sea en aceite o en multitud de salsas. Paso de la cebolla frita y crujiente, pensada para ensaladas, pero, para mi gusto, con demasiado sabor a aceite. Interesantes también las planchas de pan de trigo, mucho más grandes que cualquier otra parecida, como las tortillas mexicanas o el pan de pita árabe -en próximos posts os cuénto qué preparé con ellas.
Para otro día queda probar el salmón ahumado y el vino dulce caliente, que aquí venden ya preparado.