Helados de Alta Costura, helados Cool, helados Backstage, helados Vintage… son las líneas de helados que integran la nueva colección primavera-verano 2009 de bajocero by Nieves Álvarez & Roberto Torretta.
La colección, que la propia firma califica de lujosa, tanto por su diseño como por su elaboración, comprende sabores tan llamativos como la tarta Tatin, la fresa con pétalos de rosa y, en la línea Vintage, sabores clásicos como el chocolate, la fresa, la vainilla o la avellana.
Además, cada “modelo” es personalizable con “accesorios” como las virutas de chocolate negro y las almendras caramelizadas.
La colección primavera-verano 2009 de bajocero cuesta 12 € en tarrina de 500 m. y 18 € en tamaño de 1 l.
Hace casi 50 años que Audrey Hepburn rodó Desayuno con diamantes y aún hoy, cuando se cumplen 80 años del nacimiento de la actriz, su estética, su sonrisa y la ternura de su mirada siguen inspirando a multitud de creadores.
La última ha sido la Isabel Maestre, Premio Nacional de Gastronomía que, junto a su hija Marta Cárdenas, dirige una lujosa empresa de catering. Audrey Hepburn es la última novedad en la colección Tartas de Cine. Con un esponjoso bizcocho de cacao relleno de chocolate negro y confitura de peras y cubierto por fondant blanco, licor de frutas y diamantes de azúcar, la tarta puede disfrutarse previo encargo por 60 €.
Para esta creación repostera, Maestre y Cárdenas se han inspirado en la más recordada imagen de la actriz, esa en la que en Desayuno con diamantes luce un vestido de noche negro de Givenchy, guantes largos también negros y un collar de perlas. Holly Golightly, su personaje, desayuna frente al escaparate de Tiffany’s y sueña despierta.
También en la colección Tartas de Cine El Obrador de Cocina de Isabel Maestre (Pedro Muguruza, 7. 91.359.68.12) cuenta con las tartas Marilyn Monroe y Rita Hayworth.
Que nadie me diga que esta sensual receta es difícil de hacer, porque más fácil no se ha visto. Fresones (o fresas), nata de montar y azúcar es lo único o que necesitamos. Es importante que la nata sea para montar, que tiene mayor porcentaje de grasa y, por ello, mayor facilidad de montarse. Mejor si, aunque sea de la que no necesita frío, se guarda en el frigorífico, porque facilita el trabajo.
Se ponen unos cubitos de hielo en una ensaladera. Sobre esta se coloca el vaso de la batidora y, en su interior, la nata y azúcar al gusto. Ahora hay dos opciones, o darle a la varilla hasta que la nata tenga consistencia o enchufar la batidora eléctrica con varillas y darle al botón.
Ahora solo faltan los fresones, que se lavan, limpian y trocean.
Unos y otra se disponen sobre una copa de helado ¡y a disfrutar!
Las reinetas pardas son esas manzanas tan chatas, de piel áspera y pulpa ácida que tan bien resultan para postres, hoy asadas.
Primero, mientras se calienta el horno, se lavan bien las manzanas y, con ayuda de un descorazonador, se les extraen las semillas. ¿Que no se tiene descorazonador? Pues se preparan con corazón, no pasa nada, pero no habrá manera de rellenarlas. Luego, con la punta de un cuchillo, se hace un corte en la piel, bien en la parte superior en forma de cruz, bien a lo ancho de la manzana, todo para que al asarse no se rompa y se derrame la pulpa.
En un cuenquito se mezclan pasas, almendras laminada, nueces troceadas y miel, tanta cantidad como para rellenar el hueco del corazón. Primero, un poquito de canela en polvo y, después, la farsa.
Para que las manzanas no se peguen a la fuente y, conseguir, además, un almíbar delicioso, añadir un chorrito de sidra a la fuente. Y a hornear durante unos 40 min. ¿Cuándo están asadas? Lo sabrás al tacto, pinchando las manzanas con un tenedor o la punta de un cuchillo.
Aunque pueden tomarse frías, las manzanas asadas están mucho mejor calientes o, al menos, tibias.
La tienda-pastelería que el chocolatero catalán Oriol Balaguer tiene en Madrid es una absoluta maravilla -no solo en cuanto a diseño- y yo no paro de contárselo a todo el mundo. Es perfecta para un regalo delicatessen, para un San Valentín gourmet, para darse un caprichito (no es nada barata) delicioso…
Como me porto tan bien en casa, me han regalado una cajita con cinco chocotubes, cinco bombones extralargos cada uno de un sabor. Como bien veréis en la foto, esta cajita contiene bombones de fino chocolate con sabor a pasión (fruta de la pasión, delicioso maracuyá), naranja (me encanta esta combinación), yuzu (un cítrico oriental), mascletá (con divertido Peta-Zeta), frambuesa y anís. No os pienso dejar probarla…
‘Corazones burbujeantes’ es la edición limitada que Godiva Chocolatier lanza para San Valentín 2009. Estos pralinés en forma de corazón, decorados a su vez con un corazón realizado a mano, se presentan en cinco sabores distintos fruto de la combinación de cremas de chocolate y el efecto de las burbujas del champán al chispear en la boca:
Clásico, bombón de chocolate con leche relleno de crema de chocolate impregnada en champán
Naranja, de chocolate negro con crema de chocolate con leche y toques de naranja y champán
Melocotón, concha de chocolate con leche relleno de crema de chocolate con leche, melocotón y champán
Frambuesa, con chocolate negro para decorar y crema de chocolate blanco, frambuesa y champán en un praliné de chocolate blanco
Rosa, chocolate negro que esconde crema de chocolate blanco con champaña y sabor de rosa. El corazón en este caso es de chocolate rojo
Los Coeurs pétillants se presentan en cajas de satén rojo con forma de corazón y adornadas con brillantes (entre 35 y 60 €) o en el papel True Love, con corazones, flores y mariposas (de 8,50 a 17,95 €)
Se acabó la disyuntiva entre postre o café. Delta Cafés ha lanzado al mercado Del’Art, bebidas a base de café que, fusionadas con ingredientes como el queso, el licor o el peppermint consiguen que pasemos alto el postre sin echarlo de menos porque ¡se toman con cuchara!
Los cafés de autor de Delta mezclan deliciosos blends con ingredientes tradicionalmente asociados a los postres como el limón, la galleta o el chocolate blanco y se presentan en vaso transparente. Así, solo hay que introducir la cuchara para saborear las distintas capas, entre las que el café es el sabor fundamental.
Los seis sabores Del’Art son Crocanti (café, chocolate blanco, leche y galleta de canela), Alexander (café granizado, licor, crema de cacao, nata y azúcar), Mint (café, peppermint, menta, azúcar, nata y sirope de chocolate), Tiramisú (café, queso, chocolate, pimienta y leche condensada), Capriccino (café, nata, sirope de chocolate y azúcar) y Capuchino (café, limón, leche, canela y azúcar).
Delta Cafés es la marca líder en Portugal con un 36 % de la cuota de mercado.
Los fines de semana mi batidora americana echa chispas. Antes solía hacer batidos de mango, plátano, papaya, etc. frescos para desayunar, pero en muchas ocasiones tenía que esperar a que la fruta estuviera bastante madura para batirla.
Un día pedí en un restaurante cerca de la office un smoothie de mango y vi cómo lo preparaban, con una bolsita de pulpa de fruta congelada, agua, azúcar y batidora ¡y estaba riquísimo! Así que cuando encontré en mi hiper la pulpa de fruta congelada (yo la compro en Makro), no lo dudé.
Para preparar un batido tan solo hay que poner en la batidora la pulpa con azúcar y leche. ¿Que quieres un smoothie? Pues agua en vez de leche. Fácil, ¿no? Brasfrut, la marca que yo he probado, también propone preparar espumas, mousses y cócteles como la caipirinha, la caipiroska o el daikiri. Prometidos para mi próxima fiesta.
Además de deliciosos, los batidos resultan especialmente indicados para los niños, tan reacios a consumir fruta al natural.
No he podido confirmarlo, pero creo que la pulpa también puede probarse en forma de mousse en With Love, el restaurante pegado al Nuevo Teatro Alcalá.
Si eres de los que tiene la fortuna de recibir cesta de Navidad pero no te gusta el turrón blando o de Jijona y no sabes qué hacer con él, ahí va mi propuesta, que bien puedes incorporar al menú navideño: helado de turrón.
En casa siempre lo hemos hecho con la heladera, que facilita tanto el trabajo como el resultado final (vaya idea de regalo para los cocinillas; no ocupa mucho, de veras). Imprescindible un brick grandote de nata para montar (cuidadín con no equivocarse y comprar de cocina o con dejarse tentar por los sprays) ¡y enfriar la heladera con antelación!
Primero hay que desmenuzar el turrón en un cuenco aplastándolo con un tenedor y un chorro de nata. Por otro lado, batir cinco yemas de huevo con 100 gr. de azúcar y poner 500 ml. de nata a hervir. Cuando comience a burbujear, añadir las yemas con azúcar, el turrón y remover con cuchara de madera.
Una vez disuelto todo el turrón y homogeneizada la mezcla, dejar enfriar. Después, montar una clara a punto de nieve (un tenedor ha de tenerse solo de pie) y mezclarla suavemente con la crema de turrón. Y a la heladera.
Si no se tiene heladera hay que ponerlo en el congelador y remover la mezcla cada dos horas al menos un par de veces para que no se formen cristales.
Para servir el helado a mi me encanta hacerlo sobre cucuruchos o tulipas de galleta, aunque también sirve un cuenco que bien puede rematarse con almendra picada y un barquillo. ¡Delicioso!