Anoche ocupé unos minutines de mi tiempo en un primer plato para la cena ligero, vestido de fucsia primavera y barato. Para la crema de remolacha se necesitan remolachas peladas y cocidas (yo las compré en esa frutería de la planta baja del Alcalá Norte que me tiene maravillada, aunque se venden en cualquiera), yogures naturales sin edulcorar, sal, zumo de limón, un chorro de aceite y pimienta. Yo pongo un yogur o yogur y medio y una remolacha por persona.
Tan solo hay que poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora y darle a la maquinita unos minutos hasta que la crema se quede fina.
Yo serví la crema como primer plato, con unas alcaparras en vinagre para decorar, pero mi cabecita ya se lo anota para en próxima ocasión disponerla en vasitos de aperitivo. Vamos, para quedar más de estreno que los Cines Callao.
La semana pasada compramos una calabaza gigante, así que la mitad fue para hacer esta cremita fácil que en invierno se encuentra en el menú del día de muchos restaurantes o incluso en el aperitivo (creo recordar que en Lagoa). Solo hay que lavar y picar un par de zanahorias, una buena cebolla y un puerro, y rehogar con aceite. Cuando tome algo de color, añadir la calabaza y un par de patatas peladas y troceadas y un ajo picado. Rehogar de nuevo y cubrir con un caldo de verduras (sí, vale de pastilla). Cocer durante una hora aprox.
Cuando se enfríe un poco, pasar la mezcla por la batidora y, para que quede más fino, por el chino.
Aunque a la crema de mi foto no le puse nada, puede servirse en cuencos, rematarse con queso rallado y gratinarse en el micro.
Comenzamos con una recetilla fácil fácil que algunos solo han tomado de sobre –aunque salga mal, esta siempre está mejor- y que resulta barata y nutritiva: la crema de puerros y su vertiente francesa, la vichyssoise. Ya sé que los puerros no tienen muchos adeptos, quizá porque suenan aburridos, por eso me alegro cuando voy a cenar a algún restaurante y encuentro propuestas como el bacalao en salsa de puerros o aperitivos como las tartaletas rellenas. Los puerros son, además, bajos en calorías, ricos en fibra y fósforo, diuréticos y contribuyen a la mejora de nuestras defensas. ¿Alguien da más? Vamos con los ingredientes:
3/4 K. de patatas
5 puerros
aceite de oliva (mantequilla en la versión francesa)
1 y ¼ l. de leche
nata (más ligera la leche evaporada)
¼ l. de caldo de ave (sirve el de pastilla)
sal
pimienta blanca
cebollino, perejil o perifollo
Quitamos las raíces de los puerros y nos quedamos con la parte blanca, que abrimos longitudinalmente por la mitad y lavamos bien, cuidando que no quede arena. Cortamos en cubos.
La patata se pela, se lava y se corta en trozos, pero no llegando con el cuchillo hasta el final, sino chascándola para liberar el almidón, que hará que la crema espese. Rehogar unos y otros en el aceite –o mantequilla.
Ahora es momento de añadir la leche, el caldo, la sal y un pelín de pimienta y cocer a fuego medio hasta que estén blanditos. Ya hemos terminado con el fuego.
Ahora toca batirlo o triturarlo, bien con esa batidora que te compraste en Expert, bien con el pasapurés o –como es mi caso- con la batidora americana (soy una fan declarada). Para evitar las hebras es conveniente pasar la crema por el chino.
Por último, si se va a consumir inmediatamente, la crema se remata con nata (de cocina, no de repostería) o con leche evaporada, menos grasa, y se decora con unas ramitas de cebollino o similar.
Aunque la vichyssoise es una crema clara y ha de tomarse fría, en invierno puede tomarse caliente, también está muy buena. Luego cada cual puede ir acomodando la receta a su gusto, añadiendo más o menos proporción de hortalizas o leche. La mía, como veis, está concentradita, para no pasar hambre…