El Grupo Vips se resiste a que la tan llevada crisis haga mella en su cuenta de resultados, de ahí que no cese de ofrecer interesantes iniciativas para que sigamos pensando en sus restaurantes a la hora de salir. Después del 2 x 1 primaveral, ahora son los socios de la cadena los destinatarios de la promoción.
De domingo a jueves entre el 15 de septiembre y el 29 de octubre de 2009 los socios del Club Vips podrán beneficiarse de un 40% de descuento en sus cenas a partir de las 20 h., postres y bebidas excluídos.
Alejandro Sánchez acaba de presentar la carta de verano de su restaurante, Alejandro, en Roquetas de Mar. El chef, fiel a su filosofía creativa, pero siempre enraizada en el recetario andaluz, no puede más que mirar al mar y sus productos.
Ceviche de ostra; cohombro de mar con aire de manzana y almendras; quisquilla vuelta y vuelta al aroma de amontillado; ensalada de zamburiñas y jamón ibérico con vinagreta de tomates secos y, por supuesto, la ya clásica lasaña de sardinas marinadas con ajoblanco y cereza, entre los entrantes. ¿Pulpo a la gallega? (así, con interro- gantes); migas de mi abuela, gamba roja y caldo quemao, entre los primeros. Como principales, salmonete de roca sin trabajo con parrillada de verduras; pez limón, puré de chipotle y zumo de cilantro; conejo sin trabajo con arroz, caracoles y chocolate, etc. El pan de especias, sopa de jengibre y helado de clavo y vainilla encabeza los nuevos postres.
Además, rendido a la temporada de pesca, Alejandro propone un menu elaborado con distintas partes del atún: ventresca, lomo, morrillo, tarantelo… por 45 € y solo bajo reserva previa.
Las propuestas se completan con el MenúExpress (primero, pescado, carne, postre, café y bebida por 42 €) y con el de degustación (cuatro entradas, pescado, carne y postre por 40 €; 60 € con mariscos).
La omnipresente crisis están inundando el mercado de ofertas y promociones interesantes. Una de las últimas en llegar es la propuesta por el restaurante Thaidy, que de domingo a jueves noche ofrece una cena de degustación para dos personas con bebidas incluidas (agua, refresco, cerveza o copa de vino) a un precio cerrado de 49 €.
El menú elaborado por Ta Naksawat consta de:
brochetas de pollo marinado a la parrilla con salsa de cacahuetes (¡que nadie se las pierda!)
rollitos de primavera tailandeses
ensalada de zanahoria y judías verdes aliñada con zumo de lima
merluza frita con salsa de tamarindo
calamares salteados con chile y albahaca
verduras salteadas con salsa de ostras
pollo al curry amarillo con patatas y arroz perfumado al jazmín
kanom thai
Además, al finalizar la cena, los comensales recibirán un vale descuento de 5 € por persona para disfrutar de una hora de masaje tailandés en el centro Yommana Thai Concept.
Para los que ya están pensando activamente (por imaginar que no quede) en sus vacaciones de verano, aquí va una información acerca de La Casona de Montealegre (Nicolás Rodríguez, 64. Montealegre de Campos, Valladolid. 983.71.80.92 / 902.88.60.94), una antigua posada del siglo XVIII rehabilitada con completo gusto que hoy es una coqueta casa rural.
A los pies de los Montes Torozos se puede disfrutar del turismo de interior y de la cocina del restaurante Fátima. La chef Fátima Pérez, siempre a caballo entre este su restaurante vallisoletano y Diablo Mundo, en Madrid, realiza una interesantísima propuesta (la casa no la conocemos, pero de la cocina no podemos más que hablar maravillas) en sintonía con el entorno, con sus productos. Así, en la carta se encuentran platos tan autóctonos como la paletilla de lechazo churro a baja temperatura con ensalada o, tanto en otoño como en primavera, setas, muchas setas.
Carlos Arroyo, sumiller de Fátima, ha reunido en la bodega de La Casona más de 400 referencias, entre las que -de nuevo- el producto local, es decir, los Ribera de Duero, marcan la pauta.
El precio medio del restaurante Fátima es de 35 € sin bebida. El alojamiento en habitación doble con desayuno oscila entre los 60 y los 100 €.
Una cocina aún más de temporada que la de mercado, cocina de huerta es la que desde este verano se practica en Espai Fortuny, el restaurante gastronómico del complejo La Boella (Autovía Reus-Tarragona T11, Km. 12. La Canonja, Tarragona).
Manuel Ramírez, jefe de cocina de Espai Fortuny, contará con frutas, verduras y hortalizas recién recolectadas en la propia finca: lechugas, tomates, patatas, espinacas, guisantes, rábanos, melones, sandías, fresas, berenjenas y un sinfín de fresquísimos ingredientes que se cultivan en 500 m2 de huerto. Una vez preparados, se transformarán en platos como el “arbosana”, una selección de verduras hervidas al dente y regadas con aceite Arbosana La Boella, o un postre tan refrescante como melón y sandía acompañados con helado de frutas del bosque.
Para hacer aún más sugerente la propuesta de Espai Fortuny tan solo diremos que se trata de una masía catalana del siglo XII enclavada en un olivar. El jardín, el templete o el porche son algunos de sus rincones más atractivos.
Por cuarto año consecutivo, El Bulli vuelve a ser el mejor restaurante del mundo según la lista S. Pellegrino, elaborada por la Academia Nespresso, que recoge los 50 mejores establecimientos del globo. El restaurante de Ferran Adrià ocupa esta posición por quinta vez en su historia.
Pero no es el establecimiento de Roses el único español de los que encabezan la lista. Tras el británico The Fat Duck y el danés Noma, Arzak ocupa la octava posición (la misma que en 2008). Martín Berasategui, el 33º y Asador Etxebarri, el 39º son otros de los orgullos nacionales de la preciada lista.
Ølsen es un restaurante perfecto para esas cenas informales, mejor con amigos, que luego se alargan con una copa o un cóctel en el lounge de la planta inferior.
Perfecto porque está en pleno centro de Madrid, y a casi todo el mundo le viene bien y porque tiene unas tablas de especialidades escandinavas acompañadas de tubitos de vodka que por eso del alcohol es mejor compartir. Blinis de maíz con caviar, salmón ahumado y crema agria; canapés de pan de centeno con queso y pera, de bondiola (fiambre de cerdo), etc.
Tras los entrantes, muy tierna la bondiola con puré de patata y salsa de frutos rojos (en la foto), que en esta receta me recuerda tanto al codillo.
De sus postres me quedo con el pastel de manzana y con la crema de limón con helado de frambuesas y frutas rojas.
¿Y después? Toca bajar al Belvedere Winter Lounge de la planta sótano, donde preparan toda clase de cócteles.
Amura es, con diferencia, la propuesta más interesante de todas las que pueblan Puerto Calero. Después de visitar La Taberna del Puerto (el lunes Amura cierra) y de programar una nueva visita a Yaiza, por fin disfrutamos de este Big Gourmand (el calificativo de la Guía Michelin para los restaurantes con la mejor relación calidad-precio).
Amura luce en una preciosa casa de madera blanca de estilo colonial con vistas al puerto deportivo. Luce el sol, las embarcaciones relumbran con cada rayo, así que optamos por la espectacular terraza. Entre palmeras y parasoles abrimos boca con panecillos variados con tomate rallado, aceite de oliva y escamas de sal y, al poco, con una delicada crema de lentejas.
Ya os he contado mi debilidad por la terrina de foie, así que optamos por la versión de Amura, con cherne ahumado, puré de mango y tomate confitado. El cherne va dispuesto en capas entre el foie y puede que me sirva de inspiración para mi próxima terrina. Muy buena.
También de cherne hacen en Amura unas muy buenas croquetas -y eso que yo soy de las que las prefieren frías. Como plato principal mi acompañante escogió un estupendo -monográfico- lomo de cherne a la plancha con patatitas y hongos.
Yo me decanté por los ravioli con cuscús y verduritas. La pasta de los ravioli me pareció estupenda, muy fina.
Perfecto también el postre, un frappé de mango coronado con una fina lámina de chocolate.
La cuenta no llegó a 40 €/comensal: aperitivo, entrantes, principales, un postre, un café, una copa de vino, dos botellas de agua y un café.
La atención, muy buena. Vamos, que tampoco hace falta ir a Le Marquis para experimentar los placeres de la buena vida. Anotadlo en vuestra agenda.
No es que Órzola sea una de las localidades más atractivas de Lanzarote, pero son muchos los que visitan como punto de arranque para conocer la cercana isla de La Graciosa. Frente a su puerto hay un puñado de restaurantes donde comer bien, abundante y por poco dinero (las oscilaciones de precios entre uno y otro son estrechas).
Yo escogí Charco Viejo (La Quemadita, 5. Órzola), un restaurante sencillo de decoración marinera donde “erramos” al pedir gofio escaldado, papas arrugás con mojo y una parrillada de pescado y marisco con media botella de El Grifo seco. Erramos porque la parrillada ya llevaba papas y porque aún nos sale comida por las orejas… La parrillada, estupenda, con un montón de ricas lapas, mejillones, sepia, langostinos, cherne, un pulpo tiernísimo… un acierto.
El restaurante madrileño Baby Beef Rubaiyat ha sido galardonado con el premio a la Mejor Propuesta de Gastronomía 2008 “Las Mejores Miradas tras La 2″, alzándose sobre propuestas tan diferentes como las de Mesón Cándido, Alboroque, Senzone y Enrich.
Los premios, promovidos por Televisión Española, recogen catorce categorías distintas, incluyendo la Gastronomía por vez primera. La variada oferta de carnes de alta calidad (en la foto, ternera Wagyu) y el servicio que Belarmino Fernández Iglesias ofrece ha sido reconocida por los espectadores de La 2, que votaron por sus restaurantes favoritos a través de la web de la cadena.
A lo largo de 2008, Baby Beef Rubaiyat ha recogido otros premios, como el que reconoce a su bodega como la Best of Award de la revista Wine Spectator o el de la Mejor Carta de Vinos de Rioja, otorgado por la D.O.C. Rioja.