Decepcionante. Con esa impresión me dejó la sopa de miso Blue Dragon (una marca que ya he comprado otras veces), no porque no estuviera buena, sino porque no contenía todo lo que yo esperaba.
La sopa de miso consta de un sabrosísimo caldito elaborado con caldo de pescado (dashi) y pasta de miso (soja) al que se suelen añadir daditos de tofu, algas wakame y rodajitas de puerro. Bien, pues la sopa de Blue Dragon, a diferencia de otras sopas precocinadas, no tiene tropezones (ya lo podía haber intuido yo al ver el tamaño del envase…).
¿Qué hice yo al descubrir el caldito tan solo? Añadir alga nori en copos y unos daditos de tofu (también Blue Dragon). Las verduritas se quedan para otro día. El resultado, un nutritivo primer plato para cenar:
Otra receta fácil fácil para carnívoros y los no tanto. Los ingredientes imprescindible son el solomillo de cerdo (yo suelo preparar al menos dos, para tener comida para al menos un par de veces y no cocinar todos los días) y la salsa de soja (la de Heinz es terrible, mucho mejor Kikkoman y otras). El resto de ingredientes pueden variarse.
Macerar los solomillos en salsa de soja, aceite de oliva y hierbas provenzales durante 18-24 horas. Conviene darles la vuelta a mitad de maceración. Marcarlos en la sarten a fuego bien fuerte para que se doren por fuera y se queden jugosos y sonrosados por dentro.
Sacar la carne a una fuente y cortarla en medallones gruesos.
Añadir a la sarten los jugos de la maceración, así como un buen chorro de mostaza dulce, de vino tinto e incluso de nata. Estos ingredientes se pueden variar al gusto.
Como guarnición van muy bien las patatas y zanahorias baby o los níscalos. Para no trabajar mucho, pueden usarse en conserva.